
A mediados del siglo XVI, se descubrió que San Juan era una de las regiones más aptas para el cultivo de la vid y la producción del vino. Primero fueron los españoles, luego los portugueses, italianos y franceses quienes promovieron esta actividad que, con sus productos, asombraron en las grandes capitales del mundo. Cada una de las culturas que llegó a esta tierra, dejó su impronta en la actividad vitivinícola. Esta amalgama enriqueció el proceso y le dio una fusión única en la región.
La familia Chirino adquiere el establecimiento a fines de la década del 80. Con el paso del tiempo, lo que fue una bodega inicialmente, se transformó en el Complejo Antigua Bodega, el cual es visitado hoy, por extranjeros y locales, quienes no dejan de expresar su asombro ante las maravillas que ofrece este imponente lugar que abarca más de 10.000 metros cuadrados.
SOBREVIVIENDO AL TERREMOTO
Cabe destacar que durante el terremoto de 1944, casi todas las construcciones antiguas de San Juan se derrumbaron. Antigua Bodega siguió en pié a pesar de la violencia con que la naturaleza trató a esta tierra. Muchas familias llegaron a la bodega para refugiarse hasta tanto la situación se fuera normalizando. Así, el sitio se constituyó en una parte de la historia de esta provincia. La comunidad damnificada se reunía bajo el amparo robusto de esta construcción que permaneció erguida frente al fenómeno telúrico que conmovió al pueblo de San Juan. La solidaridad fue emergiendo como virtud indispensable para poner a todos de pie una vez más.
Esta edificación data de aquella época y es por eso que se convirtió en un patrimonio arquitectónico de una etapa clave que nos habla de la nobleza del edificio, un testigo mudo del paso del tiempo.
Para más información sobre el terremoto de 1944 visite:
http://es.wikipedia.org/wiki/Terremoto_de_San_Juan_1944#Obras_de_reconstrucci.C3.B3n
Antigua Bodega, que en sus inicios se llamó “El Parque”, es de los primeros edificios que se construyeron en San Juan con estructura antisísmica y una arquitectura sencilla pero estilizada. Contaba con un salón de expedición que fue el más importante de la provincia, con una capacidad de elaboración de 20.000 cascos de roble para 5 millones de litros de vino, los cuales eran enviados a través de las vías férreas de F. C. Argentino del Norte, que ingresaban a la bodega. La planta vitivinícola tenía un frigorífico de gran capacidad y el respaldo de 200 hectáreas de viñedos propios.
La Bodega “El Parque”, representó desde 1918 un claro ejemplo de progreso y logró consolidarse con productos de excelente calidad, los cuales eran consumidos en Argentina y en el exterior.